De nombre...
El nombre fue una elección casi de pelea entre Sergio (mi novio) y yo. Pasaban los días y aún no tenía nombre... Entre las propuestas para nada sutiles de él y su “crítica” por mi elección de uno de persona, la petisa se llamó “Lina”. (Al fin y al cabo, la perrita es mía…)
¿Porqué Lina..?
Gualeguaychú fue también mi otra cuna de la niñez. Allí pasé los tres más maravillosos, únicos e irrepetibles años de mi vida. Cursé la Escuela Sagrado Corazón de Jesús donde tenía como compañera de grado una chica muy amigable, tierna, siempre alegre, querida por todos, petisita y su nombre es Lina.
Pues vaya uno a saber porqué surgen en la memoria ciertos detalles de la vida, pero en ese momento me acordé de ella…

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