martes, 13 de mayo de 2008

El comienzo de la fama

Motoquera!!!!

La idea de ser motoquera surgió porque queríamos que estuviera con nosotros en esa reunión que nos apasionan como son los motoencuentros. Disfrutábamos -en ese momento- de ser los poseedores de una Motomel custom 125 e iba ser nuestra primera caravana en una concentra motera. De manera que Sergio había ideado para Lina un casquito (la bola 8) y unas antiparras (racing).

Había quedado es-pec-ta-cu-lar la petisa, y como es muuuy peluda, decidimos ponerle el nombre La Peluda” que es el nombre “artístico” con que muchos la conocen.

Porque es así… toda famosa tiene acceso a ese privilegio. Sino… vean estos ejemplos: Norma Jean Baker (Marilyn Monroe), Concetta Rosa María Franconero (Connie Francis) o mirando nuestras tierras: María Laura Casanova (Moria Casán), Roberto Sánchez (Sandro)

Bien… estaba todo listo y hacia el evento nos dirigimos los tres… Lo que vino después fue una locura… filmaciones, risas, fotografías desde todos los ángulos.

Es muy común que siempre la acomode a Lina sobre mi brazo izquierdo (simplemente por cuestión de comodidad), pero la gente que está a la derecha (y esto se repite en la actualidad) me decía: “girala para acá”, “mostrámela” (!!), “dejame sacarle una foto”.

La caravana culminó en la plaza principal, de manera que nos instalamos en un sector y ¡¡sí!! Más fotos!!!. Hasta un chico nos confesó que una de sus fotos la tiene como fondo de pantalla en la computadora!. (Reconozco públicamente que en mi caso… también).

Cosas de la vida...

Instinto

Villaguay es una ciudad de 30.000 habitantes y como en todo pueblo, los fines de semana la plaza principal se transforma en el epicentro de reuniones de jóvenes y adultos. Algunos se instalan a tomar mate, otros llevan sus chicos al sector de juegos infantiles o dan “la vuelta al perro” con sus coches o motos.

En uno de esas tantas salidas “en familia” de los fines de semana, Lina halló en la plaza un pichoncito de paloma que había caído de su nido. Apenas podía volar de manera que decimos traerlo a casa.

El trayecto se tornó un suplicio: Lina que se movía para oler al plumífero amigo, el pajarito que se quería escapar, yo me aferraba con “todos” los músculos para evitar caerme y Sergio que debía manejar y soportar en sus espaldas toda la infernal batalla. Ese día habíamos ido en la Mondial 50cc.

Lo puse en una cajita, le dí agua, pedacitos de pan mojado y lo envolví con trapitos.

Lina decidía de tanto en tanto, ir a “husmear” ese ser oculto en la caja. Nosotros la retábamos para que no lo molestara, pero era inútil… ella volvía. En varias oportunidades debíamos trasladarla alzada y la instalábamos en sillón para que se durmiera, pero a la mañana siguiente, ella amanecía al lado de la caja durmiendo sobre el piso..

Los días restantes sucedieron de igual forma y cuando iba a darle agua o comida, ella estaba primero que yo… También fue ella la que descubrió que el plumífero amigo ya había conseguido su libertad prematuramente…

¿Lo habría tomado como su hijo?.

En fin… cosas inexplicables del sentimiento animal…

A veces...

A veces... se me resiente la peluda

Se ve que el paseo es uno de los entretenimientos que más le gusta y son muy frecuentes las salidas en bici, sobre todo los fines de semana. Pero cuando debe quedarse… se ofende

En épocas de vacaciones no podemos llevarla puesto que nuestros viajes son de 20 días (pero 20 días viajando en moto). De manera que el regreso se torna una dura lucha de re-conquista. Si bien al recibimiento lo hace igual como cuando queda por 1 ó 2 horas sola (lloriquea, hace un gritito de alegría, después ladra, corre de un lado para el otro, da saltos); pero en este caso, al tratarse de muuchos días de ausencia, concluye su “ceremonia” mirándonos indiferente desde el sillón.-

Traviesa y caprichosa

Cuando era cachorrita era insoportablemente “eléctrica”: Ruido que escuchaba salía ladrando hacia cualquier lado. La llamabas, la retabas, ella sólo te miraba y luego corría… pero para el sentido contrario. Esas actitudes le dieron como castigo varios tirones de oreja. Si bien mi barrio es tranquilo, no quitaba la idea que pudiera pasar en ese momento algún coche.

Ahora es muy obediente, aunque algunas a veces le vuelven esos “enganches infantiles” pero lo único que ocasiona es tan sólo risa porque aparece corriendo agachadita, la cola entre las patas y se va derecho a su sillón.